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Historias del deporte rey

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Diego Maradona

Diego Armando Maradona: el genio eterno del fútbol mundial Diego Armando Maradona es, sin discusión, una de las figuras más influyentes, complejas y trascendentales en la historia del deporte mundial. Su nombre no solo está asociado al fútbol, sino también a la cultura popular, la política, la identidad de los pueblos y la pasión colectiva. Maradona fue un jugador extraordinario, un líder carismático y un símbolo de rebeldía que marcó a generaciones enteras. Su vida estuvo llena de contrastes: gloria y sufrimiento, éxito y polémica, adoración y crítica. Sin embargo, su legado permanece intacto. Orígenes humildes y primeros pasos Diego Armando Maradona nació el 30 de octubre de 1960 en Lanús, provincia de Buenos Aires, y creció en Villa Fiorito, uno de los barrios más humildes del conurbano bonaerense. Desde muy pequeño mostró una habilidad fuera de lo común con la pelota. En un contexto de pobreza, el fútbol se convirtió en su refugio, su lenguaje y su esperanza. A los nueve años fue descubierto por cazatalentos de Argentinos Juniors y comenzó a jugar en el equipo infantil conocido como “Los Cebollitas”, un conjunto que permaneció invicto durante más de 130 partidos. Allí empezó a forjarse el mito. Su talento no solo era técnico, sino también creativo: Maradona improvisaba, sorprendía y dominaba el balón como si fuera una extensión natural de su cuerpo. Debut profesional y explosión en Argentina Maradona debutó profesionalmente en Argentinos Juniors en 1976, con apenas 15 años. Desde su primer partido dejó claro que no era un jugador común. Rápidamente se convirtió en la figura del equipo y en uno de los futbolistas más seguidos del país. En 1981 dio el salto a Boca Juniors, el club de sus amores. Aunque su paso fue breve, logró salir campeón del Torneo Metropolitano y conquistar definitivamente el corazón de la hinchada xeneize. En Boca, Maradona se consolidó como ídolo popular y símbolo del fútbol argentino. El Mundial de 1982 y la experiencia europea Maradona llegó al Mundial de España 1982 como la gran esperanza de Argentina, que defendía el título obtenido en 1978. Sin embargo, el torneo fue una experiencia dura. El equipo no respondió a las expectativas y Diego sufrió un marcaje constante y violento. Argentina quedó eliminada y Maradona fue expulsado en su último partido del certamen. Pese a ello, su talento ya era indiscutible a nivel mundial. Ese mismo año fue transferido al FC Barcelona por una cifra récord. En el club catalán vivió momentos brillantes, pero también complicados: lesiones, enfermedades y conflictos internos marcaron su etapa en España. Aun así, ganó la Copa del Rey, la Supercopa de España y dejó destellos de su genialidad. Napoli y la consagración definitiva En 1984, Maradona llegó al Napoli, un club del sur de Italia que nunca había ganado la Serie A. Este traspaso cambiaría la historia del fútbol italiano. En una ciudad históricamente marginada, Diego fue recibido como un salvador. Con Maradona como líder absoluto, Napoli conquistó dos ligas italianas (1986-87 y 1989-90), una Copa Italia, una Supercopa y la Copa UEFA en 1989. Nunca antes ni después el club volvió a vivir una era semejante. Para los napolitanos, Maradona no fue solo un futbolista, sino una figura casi religiosa, un símbolo de orgullo y reivindicación social. México 1986: el Mundial de Maradona El punto más alto de la carrera de Maradona llegó en el Mundial de México 1986. Allí protagonizó una de las actuaciones individuales más impresionantes en la historia del deporte. Argentina ganó el torneo con Diego como capitán, líder y figura indiscutida. El partido contra Inglaterra en cuartos de final quedó grabado para siempre. En ese encuentro marcó dos goles históricos: el primero, conocido como “La Mano de Dios”, y el segundo, elegido como “el Gol del Siglo”, tras una carrera de más de 50 metros eludiendo a cinco rivales. Ese Mundial consolidó a Maradona como el mejor futbolista del planeta y como un ícono nacional. Para muchos argentinos, su actuación fue una revancha simbólica tras la Guerra de las Malvinas. Luces y sombras fuera del campo La vida de Maradona fuera del fútbol fue tan intensa como su carrera deportiva. Su relación con las drogas, los excesos y los conflictos personales comenzaron a afectar su rendimiento y su salud desde finales de los años 80. En 1991 dio positivo en un control antidopaje y fue suspendido. A partir de ese momento, su carrera entró en una etapa de declive. Participó en el Mundial de Estados Unidos 1994, pero fue expulsado del torneo tras otro positivo, lo que marcó un final abrupto y doloroso de su etapa en la selección argentina. Maradona entrenador y figura pública Tras su retiro como jugador, Maradona continuó ligado al fútbol como entrenador y personaje público. Dirigió a varios clubes y selecciones, incluyendo a la selección argentina en el Mundial de Sudáfrica 2010. Aunque su etapa como técnico tuvo resultados irregulares, su figura seguía generando una enorme atención mediática. Además, Maradona se destacó por su postura política, su apoyo a líderes latinoamericanos y su discurso contra las injusticias sociales. Nunca fue indiferente ni neutral; siempre expresó lo que pensaba, para bien o para mal. Salud, últimos años y fallecimiento En sus últimos años, Maradona enfrentó serios problemas de salud derivados de décadas de excesos. A pesar de ello, seguía siendo una figura querida y convocante en cualquier parte del mundo. El 25 de noviembre de 2020, Diego Armando Maradona falleció a los 60 años. Su muerte conmocionó al planeta. Miles de personas se despidieron de él en Argentina y en diferentes países. Estadios, calles y murales se llenaron de homenajes. El legado eterno Hablar de Maradona es hablar de fútbol en su estado más puro. Fue un jugador imperfecto, humano, contradictorio, pero también irrepetible. Para millones de personas, Diego representó la posibilidad de soñar, de desafiar a los poderosos y de creer que el talento puede vencer cualquier obstáculo. Hoy su legado vive en videos, recuerdos, canciones, murales y en cada niño que juega descalzo con una pelota. Maradona no fue solo un futbolista; fue una expresión cultural, una emoción colectiva y un símbolo eterno. Diego Armando Maradona no necesita defensa ni justificación. Su historia, con luces y sombras, ya está escrita en la memoria del mundo. Y mientras exista el fútbol, su nombre seguirá siendo pronunciado con admiración, pasión y respeto.